Si MontañasVacías es dura, con perro…¡todavía más!

Realizar MV con un peludo es toda una aventura y una gran responsabilidad la cual precisa de una detallada planificación previa. Nuestro amigo Antonio Gallardo nos cuenta su experiencia viajando con Siroco, y nos regala un montón de buenos consejos y recomendaciones. 

Texto by Antonio Gallardo (@brutalbichos)
Acuarelas by Ernesto Pastor

En principio, MontañasVacías era una ruta más dentro de la vuelta a España Off-Road en modo aventura que estábamos haciendo Siroco y yo. La rumiaba en mi cabeza desde hace más de dos años. No sólo por su recorrido, sino por la intrahistoria que posee entre bambalinas. Valor añadido que la distingue de otras y la hace grande, a ella y a Ernesto. No se trata de una ruta vacía como sus montañas, sino de todo un por qué, recorrido a lo largo de los Montes Universales y de las serranías de Javalambre y Gúdar que la gobiernan. Una densidad de población terrible la cual comprendo, pues soy extremeño… también tenemos lo nuestro. Ésta era una oportunidad irrechazable de rodarla, de sentirla, de vivirla con la mejor de las compañías. Pedalear los kilómetros y kilómetros de un rompepiernas continuo cargados de belleza prácticamente virgen y de una gran dureza. Porque MontañasVacías es dura y, con perro… sube a otro nivel. Esto se percibe desde la primera pedalada, que en mi caso fue enlazando a través de la Puebla de San Miguel en dirección a Javalambre. De la Comunidad Valenciana a Aragón. Uno de los tramos más duros aunque, de los más maravillosos en cuanto a patrimonio natural se refiere. Y es que sarna con gusto no pica, ya que la dureza del viaje fue devuelta en forma de belleza continuada.

MI VIENTO

He recorrido MontañasVacías a la velocidad del viento. Más bien, a la velocidad de Siroco,  mi cálido viento que en el Levante es también conocido como Jaloque. Ese viento que tanto tiene que ver con la estrella Sirio, la más brillante de su constelación, el Can Mayor o el Gran Can que sigue a Orión el Cazador en su viaje por el universo y en sus cacerías. Siroco, mi fiel aventurero peludo, me acompaña cual Orión corriendo a mi par como un vendaval en mi viaje hacia lo desconocido. Este fue un requisito inamovible desde que comencé no solo MontañasVacías, sino toda mi vuelta a España. Rodar a su velocidad y a lo que él demandase. Cabalgar a la velocidad del viento. Es un viaje de dos y como tal, así tenía que ser. Dependiendo de la jornada, Siroco y yo hacíamos entre 30 o 50 km al día. Kilómetro arriba o abajo. Las matemáticas no importaban. Yo pedaleando y él corriendo. Sí, el corriendo a mi lado, ya que ir montado en carro o en caja lo estresa mucho. Hago hincapié en esto, debido a que la mayoría de la gente no se lo cree y, no sólo eso, sino que lo ven una barbaridad por desconocimiento. Personalmente pienso que la sociedad humaniza y cosifica demasiado a los peludos en el peor de los sentidos. No hay cosa en el mundo que le guste más a Siroco que correr. Desde que nació. Siroco es un deportista como yo y, por lo tanto, nunca he infravalorado sus capacidades. Al contrario, las he potenciado, mimado y cuidado. De hecho, tiene un tratamiento preventivo para sus almohadillas, algo que es una de mis prioridades. Aquí la velocidad y la resistencia de Siroco fueron uno de los puntos más complicados al recorrer MontañasVacías. La deslocalización entre poblaciones, sumado a la inexistencia de tiendas de alimentación en muchas de ellas, se erigió como un reto exponencial. Me encantan los desafíos y, además, la cabra tira para el monte.

En realidad, muchos fueron los factores contenidos en la ecuación. Una ruta Bikepacking Off-road en modo autosuficiencia como MontañasVacías, en la que además sumas la compañía de un peludo, hizo que tuviera que estar ojo avizor a todo lo que me rodeaba y a la planificación previa. Es una gran responsabilidad viajar con Siroco. En realidad, todo cambia cuando viajo con él. Desde los componentes de la bicicleta hasta la cantidad de agua a transportar. Por suerte, esto último no fue problema. Por lo menos en primavera, la época del año en que la hemos recorrido y la que recomiendo, junto al otoño, debido a que las condiciones climatológicas son más idóneas para realizarla con peludo. El calor del verano los deja literalmente fuera de juego y eso hay que tenerlo en cuenta. Los desgasta demasiado. Al contrario, es increíble la cantidad de agua que corre en muchos de los pueblos y la cantidad de kilómetros que se recorren en paralelo a diversos ríos como el Guadalaviar o el Alfambra que nace en Gúdar. De la unión de ambos nace el Turia. Aún así, siempre llevo una botella de 1 litro para Siroco, más 4 litros de agua en general, ya que el pienso seco hace que se tenga que hidratar bastante más, en contraposición a la alimentación fresca. Sé que es preferible la segunda, pero en este caso, por la logística, me decanté por el pienso. Por ende, sus cuidados son mi prioridad y si hay que parar, se para. Normalmente la forma en la que la gente recorre MontañasVacías es con una filosofía Bikepacking en estado puro. Mucho  más liviana. Mi antítesis totalmente, por mucho que haya aligerado. Es cierto que yo la he incluido en mi Vuelta a España, pero aún así, viajando con Siroco, he transportado mucho más peso de lo normal. 

«LA MARIQUILLA»

En este sentido, mi bicicleta, a la que cariñosamente llamo Mariquilla en honor a mi madre, pesa normalmente entre 30 ó 40 kilogramos de peso. Llevamos la casa a cuestas para tener todo lo necesario en cualquier sitio y en cualquier situación. Nunca se sabe cuando tienes que hacer un vivac en medio de la nada. Aquí radica uno de los encantos de la aventura. El peso es el hilo conductor de todo lo demás. Aparte de mis cosas, el equipaje de Siroco hace que se sumen muchos más kg a las alforjas. Su cama, su agua, su comida, su suplemento vitamínico, su vital tratamiento para las almohadillas, sus chuches, sus barritas para limpiar los dientes, sus pastillas, su termómetro para medir la temperatura, etc. El día que tenía que comprar la bolsa de pienso para reponer, simplemente ahí, sumaba entre 3 ó 4 kg de peso. La carga de la bicicleta es esencial cuando decides hacer MontañasVacías. Solo se rueda un 30% aproximadamente de la misma por carretera, lo que implicaba luchar contra los elementos en medio de la naturaleza, alejado de cualquier tienda o taller de reparación. Algo que me gustó, estar aislado de todo y de todos, simplemente abrazado por la amalgama de belleza que te ofrece toda la ruta. Está claro, siempre está Ernesto por ahí y los MVPoints como el del maravilloso Juan Pedro y su Casa Rural en Alobras, eso es cierto. Rodar Off-roads con más de 30 kg y con perro, se tradujo en un aumento de las averías, una menor velocidad, y en un desgaste mayor de los frenos, como el que se produjo en las vertiginosas cuestas de entrada a El Cuervo, ya que a Siroco le penalizaban las pendientes negativas como a todos los peludos.

No cabe duda, si MontañasVacías ya es dura de por sí, en la modalidad en la que la hicimos, hizo subir la aventura de peldaño. Llevaba ya 5 radios rotos en todo mi viaje. Entre otras averías, claro, como partir el transportín, ya que los materiales poseen un punto de rotura. No son infinitos. Por carretera, quizás. Vamos por la montaña y aquí la cosa cambia. Además, no siempre rodamos por pistas forestales lisas casi sin baches, como la salida de Griegos rumbo a Guadalaviar o el Parque Natural de La Puebla de San Miguel dirección Javalambre, en el que por cierto, la presencia de la Procesionaria del Pino fue una locura peligrosa para Siroco. Aquellas pistas eran delicias para la modalidad gravel. En esta estación fue la Procesionaria, pero cuando llega el calor por ejemplo, hay que pensar muy mucho en protegerlos de las garrapatas por las zonas que hay ganado. Al contrario, muchas fueron las partes en las que las piedras se hicieron compañeras inseparables y bastante incómodas como en la Sierra de Albarracín o el tramo de Zafrilla hasta Alobras. Partes en las que dudo que un carro hubiera salido bien parado. A más carga, mayor probabilidad de rotura de radios y otros elementos. Como comentaba en anteriores líneas, pendientes negativas, en las que Siroco iba despacio, y a la que le sumas piedras, como el tramo desde Formiche Alto hasta conectar con la Vía Verde de Ojos Negros cerca de Teruel, se tradujeron en un infierno para las palmas de mis manos y antebrazos debido a la tensión de apretar las manetas de los frenos durante un largo periodo de tiempo. En realidad, para la Mariquilla al completo. 

«LODo»

En esta misma línea, uno de los componentes que más nos influyó, junto con el peso de la bicicleta, los cuales están intrínsecamente unidos, fue la deslocalización entre poblaciones y los servicios que existen en ellas. La columna vertebral de la razón de ser de MontañasVacías. Aquí es donde se encuentra el quid de la cuestión. Y digo que influyó y que no sufrí, ya que probamos las dos caras de la moneda. La parte negativa y la positiva. La negativa ya se sabe, es por lo que MontañasVacías surge, pero la positiva…La canción «Lodo» de Xoel López reza que «del lodo crecen las flores más altas». Probamos en nuestras carnes la generosidad y hospitalidad que nace del hecho de pasar 4 pueblos sin tienda de alimentación. De hecho, en la primera jornada, tuvimos que descender a Camarena de la Sierra antes de subir al pico Javalambre a 2.020 m de altura, para poder comprar comida en nuestra dirección a la Puebla de Valverde. Sergio, un residente de esa localidad, así sin más, al vernos comiendo unos cacahuetes en la plaza, nos ofreció ducha caliente y una cama para dormir. Esto no lo esperas, ni lo ves venir. O en Zafrilla, donde dos mujeres, tras preguntarles por una tienda de alimentación en el pueblo, la cuál estaba cerrada, nos dieron de la nada comida para Siroco y una bolsa para mí para que pudiera aguantar hasta Castielfabib. Soy fiel pensador de que el camino provee y, además, que en el mundo hay más gente buena que mala. Con diferencia. Cada km refuerza este pensamiento. Las cosas no pasan porque sí.

LIBERTAD

Agregando a lo anterior, MontañasVacías y nuestra vuelta a España eran en modo sleeping anywhere. Aventura al 100%. Siento la necesidad de destacar en este punto, la fortaleza que posee la ruta. Es increíble la red de zonas recreativas que hay en la cercanía de la mayoría de las localidades y, sobre todo, los refugios de montaña disponibles a lo largo del recorrido. Se tratan de oasis en medio del desierto que dan la posibilidad de resguardarse ante las inclemencias del tiempo. Desde la zona recreativa que hay justo a la entrada de Cabra de Mora, perfecta para hacer un delicioso fuego nocturno controlado y echar la tienda de campaña, al increíble refugio de montaña de Ligros de dos plantas totalmente reformado en el corazón de los Pinares del Rodeno. Una locura, estuvimos solos en plena Semana Santa. Incluso Ernesto, tomando café en Teruel al término del desafío, me reconoció que no sabía que había sido restaurado. Mientras miraba de manera hipnótica las llamaradas de la candela que había encendido, pensaba en cómo ese lugar podía estar totalmente desierto de personas y, en cambio, Albarracín o Bronchales, encontrarse atestados de personas hacinadas en zonas de acampada y campings. Lo siento, pero no soy partidario de ese tipo de turismo insostenible. Salir de la locura de la ciudad para “evadirse” en un apelotonamiento de personas en la naturaleza. ¿Qué sentido tiene? Sencillamente, me alegré de estar sólo disfrutando de ese precioso y tranquilo edén. Bueno, solo no, con Siroco. Fue simplemente una noche deliciosa.

En este sentido, es cierto que se trataría de llevar más peso, pero animo a todo el mundo a entremezclarse en lo natural. Aunque sea, una sola noche. Pernoctar de manera responsable y sostenible con la naturaleza dentro de esta ruta. Es una locura que en una sociedad cargada de estímulos y de una acusada globalización del saber, uno siga sorprendiéndose al conocer el estado virginal de muchas de las partes de MontañasVacías. Cada día me sorprendía y eso me motivaba e ilusionaba. Animo a pedalear sin el estrés de hacer X km. A rodar sin el pensamiento de llegar a un alojamiento. A recorrer MontañasVacías bajo un mar de calma llevado simplemente por la velocidad del viento. Da igual cuánto se recorra un día. El viento es algo natural que transporta elementos de un lugar a otro. Como es el caso de los bikepackers. Vamos de acá para allá con la intención de rodar, conocer, sentir, de fusionarnos con la naturaleza, realizando baños con efecto reparador en el seno de un bosque. Me daba mucha paz no tener estrés ni preocupación por no saber dónde iba a dormir ni cuándo iba a parar. La sociedad va a todos lados corriendo, sólo mirando hacia adelante. Propongo mirar a todos lados, no sólo al frente. En todas las direcciones suceden cosas. Incluso para atrás, aquí uno no se convierte en estatua de sal. Aquí uno se convierte en un elemento más del entorno.

De hecho, añadiendo al párrafo anterior, a la inmersión en lo natural, y como colofón, animo a todo el mundo a viajar con un peludo en MontañasVacías. Ha sido todo un reto, una gran aventura, un desafío mayúsculo. ¿Qué es la vida sin objetivos? Eso sí, con una buena planificación previa, pues se trata de una enorme responsabilidad. MontañasVacías ha dejado huella en nosotros. Siroco estuvo en su salsa, en su entorno natural. Persiguiendo conejos y todo tipo de aves sin éxito alguno. Si yo he recorrido 680 km, él ha recorrido esa distancia multiplicada por 3 o por 4. Yo voy, pero el va y viene, o viene y se va. Sacó su instinto más agudizado, el de cazador, como el perro de Orión. Conejos, corzos, águilas. Daba igual. Perseguía a todo lo que se movía como si de una cabra se tratase. Todo un espectáculo. Me hacía feliz verlo en su entorno cual cabra montesa. Una sensación inexplicable. Si MontañasVacías es preciosa, con perro…más todavía.

EXPERIENCIAS DE OTROS BIKEPACKERS CON SUS PERROS

LUBA, TOM, pHOEBE & lOLO

@stepoutandexplore

Hicimos Montanas Vacias con Phoebe y Lolo en septiembre de 2021. Es una ruta perfecta para hacerla en modalidad «dogpacking» ya que gran parte de ella va fuera del asfalto, y ellos podían correr con nosotros sin que sus patas sufrieran tanto. También disfrutamos acampando, ya que en general era fácil encontrar lugar para ello. Dormir en los refugios fue una experiencia muy especial, disfrutamos un montón sentados junto a la chimenea y cocinando. Phoebe y Lolo están bastante acostumbrados al ganado suelto y no tuvimos ningún problema al cruzar los pastos con vacas, ovejas y caballos. La gente de los pueblos era amable con ellos, siempre estaban dispuestos a ayudar para encontrar agua o comida. No es fácil encontrar rutas en las que nuestros perros puedan pasar tanto tiempo corriendo junto a las bicicletas, por lo que está claro que para nosotros esta es la gran ventaja de Montanas Vacias.

ROBERTO Y KELPA

@desdeelcamino

Viajar en bicicleta con tu perro es una gran experiencia que surge de forma natural en ambos. Imagino que las dos especies recordamos de forma atávica los viejos tiempos en que nos desplazábamos codo a codo persiguiendo a las presas, día tras día, cooperando para poder conseguir alimento, para calentarnos junto al fuego o para protegernos cuando caía la oscuridad y otras fieras más grandes que nosotros salían a cazar.
En lo básico, aquella primera relación continúa siendo la misma pero los seres humanos inventamos la rueda para poder montar en bicicleta y con ello modificamos el punto de equilibrio. Ahora nosotros podemos ser más rápidos y resistentes, podemos recorrer cientos de kilómetros en un día pero ellos no, y eso hay que tenerlo en cuenta.
Kelpa tenía 11 meses de edad cuando hicimos este viaje. Ella corrió una media de 42 o 45 kilómetros diarios durante las dos semanas que duró la ruta sin ningún tipo de problema, pero para eso hay que dedicarle los cuidados oportunos.
(La historia completa sobre su expedición invernal, pronto en el blog de MV…)

LAIA & eAU

Desde hace tres años que voy haciendo viajes con mi perra y compañera, Eau, y es mágico poder compartir estos momentos. La logística con ella cambia completamente: la previsión del agua, la planificación de kilómetros, descansos más a menudo, menos carreteras, más caminos y bosques, evitar el calor, las tormentas (le dan un miedo atroz), y prestar atención a los sobreesfuerzos (para evitar una artrosis precoz). Cuídal@ al máximo, es un animal fiel y siempre estará contigo, así que no l@ machaques!

MontañasVacías para mí:

  • Un lugar: La Ermita – Refugio de San Lorenzo.
  • Naturaleza: La Berrea de los ciervos bajo el cielo estrellado.
  • Gentileza: Los lugareños y los bares de Beamud y Zafrilla (entre otros).
  • Aventura: Perdí el palo para plantar la tienda y tuve que estar un día sin móvil ni GPS.
  • Agradecimientos: A Ernesto, por su aportación al turismo sostenible.

Perrocálogo imprescindible para viajar con perro en MontañasVacías

1- Elige bien la estación del año: las mejores épocas para pedalearla son primavera y otoño. Si no es así, controla todas las variables de cada estación. Pide consejo a Ernesto o a alguien que haya cabalgado MontañasVacías.

2- Hidrata bien a tu perro: lleva siempre agua de sobra y refréscalo en ríos o arroyos en días calurosos. Realiza paradas asiduas para que beba. Intenta transportar contigo bebederos y comederos livianos hechos con tejido impermeable.

3- Elección de la comida: pienso o comida fresca. Cada una tiene sus ventajas e inconvenientes. Recuerda que el pienso hará que tu perro tenga más sed, aunque siempre puedes añadir agua a la hora de ponérselo. Recomendable incluir un suplemento vitamínico para completar la alimentación.

4- ¿Cómo va a viajar tu perro?: en carro, en una caja encima del transportín de la bici o corriendo a tu par. Cada raza tiene sus cualidades y el conocimiento de cómo funciona  tu perro hará que elijas la mejor manera.

5- Controla los km por etapa y planifica la ruta: recuerda, no viajas solo. Sé consciente de lo que tu perro puede recorrer. Conoce sus límites y muéstrate siempre atento a sus necesidades. Controla la deslocalización entre poblaciones y los servicios que hay en ellas. 

6- Cuida de sus almohadillas: ellos multiplican por 3 o por 4 tus distancias. La cera utilizada en los perros de caza es un buen tratamiento preventivo, sobre todo si corren todos los kilómetros.

7- Botiquín perruno: algo tan simple como un termómetro, entre otras muchas cosas, te puede sacar de más de un problema. 

8- Protégelo contra parásitos y otros seres perjudiciales: cada estación tiene el suyo. En verano, sobre todo en las zonas de ganado, son propensas las garrapatas. En primavera, atento con la procesionaria del pino.

9- Cartilla de vacunación al día y lista de veterinarios: realiza una visita al veterinario antes de realizar MontañasVacías para que pongan a punto a tu perro y así evitar posibles enfermedades. Haz una lista de las clínicas que hay en la ruta y de los veterinarios rurales.

10- Alojamientos pet friendly: infórmate si tu perro es bienvenido en los alojamientos en los que tienes pensado alojarte. Si por el contrario prefieres acampar o pernoctar, planifica su equipaje.