No hagas esta ruta

Playas masificadas, pueblos con más plazas hoteleras que habitantes, entornos naturales sobreexplotados, toallitas y restos de celulosa por todas partes, manifestaciones de locales en contra del turismo descontrolado… Cada vez son más los síntomas que muestran que algo estamos haciendo mal en la gestión turística, medioambiental y educativa en nuestro país.

Es un tema que me preocupa y asusta desde que lancé Montañas Vacías, como seguramente sabéis. Siempre he pensado que el equilibrio entre el efecto positivo de una iniciativa en un entorno rural y la conservación medioambiental es un punto delicado que cada uno puede ubicar en un lugar diferente según sus intereses o ausencia de ellos. El propietario de un pequeño bar de pueblo puede no ubicar ese punto de equilibrio en el mismo lugar que su alcalde, por ejemplo. Hay tantos tonos en la concienciación ambiental como personas.

Ese punto de equilibrio ha estado en mi cabeza desde el principio de este proyecto, y es algo a lo que he decidido dedicar más energía últimamente. Todo el esfuerzo en la concienciación sobre la conservación del Silencio es prueba de ello.

«Invertir energía en valores, no en crecimiento. No más visitantes, sino mejores visitantes»

Por eso lanzo esta campaña, #NoHagasEstaRuta, inspirándome en una campaña publicitaria de una prestigiosa marca allá por 2011, que con un llamativo mensaje invitaba a no comprar sus productos, como acto de concienciación ante el consumismo desproporcionado derivado de campañas como el Black Friday. Simplemente, el planeta no puede permitirse ese ritmo de consumo.

Aquella campaña de marketing me marcó durante mucho tiempo, y hoy, trece años después, aquel concepto, formato y mensaje son más actuales que nunca, pudiéndose aplicar a la perfección a las problemáticas que comentaba al principio.

Viajamos por encima de las posibilidades de nuestro planeta, por lo que esta campaña pretende ser una llamada a la mesura y a la coherencia:

  • Coleccionamos destinos solo para tacharlos de una lista.
  • Necesitamos hacerlo constantemente, de forma casi compulsiva.
  • Queremos esos destinos y los queremos ya, rápido.
  • En muchas ocasiones no somos del todo conscientes del valor y fragilidad de los lugares que visitamos.
  • Realizamos un uso desproporcionado de combustibles fósiles, utilizando en exceso motos y coches todoterreno para acceder sin esfuerzo a rincones a los que podríamos llegar caminando o dando pedales.

Todo ello ha llevado al colapso de gran cantidad de entornos naturales, y en bastantes ocasiones, sus gestores se preguntan cómo dar marcha atrás cuando ya es demasiado tarde. En este reportaje podéis ver algunas muestras de ello.

Siempre he pensado que cuesta menos trabajo dedicar tiempo y energía a prevenir que a subsanar cuando ya la hemos liado.

Por eso:

Ven solo si vas a pedalear o caminar.
Minimiza el uso de vehículos a motor, que amenazan la principal riqueza de este territorio:
el Silencio natural.

No vengas solo para tachar este destino de la lista.
La línea roja entre el efecto positivo en la zona y la saturación es muy delgada.


Manten el Silencio natural.
No dejes huella.
No uses fuego.
Consume en los pueblos.
Habla con la gente.
Aprende sobre sus problemas.


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