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Estoy en uno de esos paseos al amanecer que tanto me gustan para disparar alguna foto. Normalmente me dejo llevar sin una idea en mente de lo que verá mi cámara, amoldándome a la luz y las condiciones de ese día. Me encanta esa sensación. Sin embargo esa mañana, aún bajo cero, mis ojos no se centran en la ligera escarcha ni en los primeros rayos de sol. En solo unos minutos ya me he encontrado con restos de tres paneles informativos abandonados, en los que ya no es posible ni siquiera imaginar sobre qué informaban. Solo son amasijos de madera, metal y metacrilato amarillento que un día fueron ilusión para un pueblo: “Tal vez esa rutilla temática atraiga visitantes al pueblo y pasen por el bar para echar aunque sea un cortado”. Lejos queda ya esa ilusión, transformada en indiferencia con el paso de los años.

Senderos locales, senderos botánicos, caminos naturales, rutas temáticas, rutas senderistas o cicloturistas, cada año se inauguran decenas de ellos a lo largo y ancho de nuestro país. Promovidos por ayuntamientos, comarcas, diputaciones o organismos autonómicos en busca de subvenciones o ayudas nacionales o europeas, pero (que quede claro) siempre ejecutados y proyectados con la mejor de las intenciones: la divulgación, protección o la generación de movimiento en los pueblos. En todos estos años, tanto en mi trabajo como en este proyecto, he conocido a muchas personas que trabajan para esos distintos niveles de la administración y nunca me ha cabido duda de la buena fé con la que se planifican estas infraestructuras.
Si bien, como he dicho, cada año se inauguran decenas de rutas de este estilo, con su señalización y paneles informativos correspondientes, también cada año se abandonan decenas de ellas. Cambios políticos, finalización de planes, ayudas, o programas europeos, o simplemente cambios de personal de alguno de estos departamentos. Cualquiera de estas razones puede provocar el final del mantenimiento de estos proyectos que algún día fueron fuente de ilusión.
Mantenimiento. Realmente puede decirse que es la palabra maldita. En cualquier administración puede resultar “relativamente” sencillo obtener financiación para la puesta en marcha de diferentes tipos de programas, aunque no siempre lo sea para algunos conceptos de primera necesidad en muchos de nuestros pueblos. Sin embargo, lo que puede llegar a ser una auténtica odisea es conseguir las partidas presupuestarias necesarias para ejecutar un mínimo mantenimiento de lo ejecutado por un periodo de medio a largo plazo.

Esto provoca al menos dos circunstancias: la sobreseñalización y lo que yo llamo las señales basura.
La sobreseñalización es un síndrome que ataca a gran cantidad de nuestros espacios naturales. Todos los que realizamos actividades al aire libre hemos sido testigos de ello en mayor o menor medida. En cruces de caminos, cimas, y aparcamientos se agolpan diversas cartelerías y señalizaciones de senderismo, rutas en bici, a caballo, trail running, puntos de interés, o recorridos temáticos, con un resultado a veces un tanto sobrecargado.
Pero si a esa sobreseñalización le añadimos la existencia de alguna capa de abandono, el problema se agrava. Paneles de metal, plástico o fibras, estructuras de soporte que en el mejor de los casos son de madera, protecciones de cristal o metacrilato. Son materiales que envejecen muy mal a la intemperie, sea cual sea la calidad de los mismos.
Todo esto consigue, de una forma completamente involuntaria, un efecto opuesto al deseado. Si en su día se pretendía poner en valor un recurso y conseguir algo útil para el pueblo, finalmente se consigue justo lo contrario: en lugar del efecto positivo del boca a boca, se consigue uno negativo, ya que las opiniones sobre el mal estado o la supuesta desidia de la administración competente corren como la pólvora, y los números de visitantes pueden llegar a ser incluso peores que antes de la implantación del proyecto. Lo he vivido varias veces estos últimos años: comentarios de visitantes extranjeros que regresaban a sus respectivos países con mal sabor de boca por una mala experiencia derivada de la falta de mantenimiento de algunas infraestructuras o rutas ciclistas.

En algunos pueblos son los propios habitantes los que se han encargado de forma voluntaria, y corriendo con los gastos derivados, de intentar devolver a la vida recorridos abandonados, o intentar alargar su vida útil en la medida de lo posible. Si bien es una práctica admirable que pone de manifiesto la calidad humana en nuestros pueblos, esa responsabilidad no debería recaer en la buena fé de los vecinos del pueblo. No es la solución.
Entonces, ¿Con qué herramientas contamos?
- Mantenimiento, mantenimiento, mantenimiento: Avanzar en que existan operativas que permitan ejecutar ese tipo de gasto más fácilmente.
- Desmantelamiento, o lo que es lo mismo: la renaturalización del espacio degradado por culpa de esa actuación: Se aplica lo mismo que en el punto anterior: no debería ser una odisea encontrar la figura administrativa que lo permita.
- Mejor planificación: en los tiempos que corren, con las tecnologías existentes a día de hoy, seguir señalizando en la dimensión en la que se está haciendo, es simplemente “poco eficiente”, por decirlo de una manera suave.
Por todo ello, tiene que cambiar la percepción de las administraciones hacia lo que ejecutan. No hace mucho tiempo, una de ellas se puso en contacto conmigo para interesarse sobre cómo funcionaba o había sido desarrollado todo esto de MontañasVacías. Tras una detallada explicación, que yo nunca tengo inconveniente en ofrecer, se disculparon con un “lo siento, a mis jefes no les vale, necesitan ‘algo’ que inaugurar”.

REFLEXIONES
Tanto si somos usuarios, administración, o empresa de señalización, creo que es necesario iniciar una profunda reflexión sobre este tema. Del mismo modo que en otras ocasiones he incidido en la importancia de concienciar sobre el ruido acústico, estas instalaciones abandonadas suponen un ruido visual que ni nuestra tierra ni sus pobladores merecen.
Desde el punto de vista de usuario, debemos reflexionar sobre la forma en la que descubrimos, planificamos, y recorremos los lugares que visitamos. Si descubrimos discordancias entre esas impresiones y lo que vemos a nuestro alrededor, éstas pueden ser un buen germen para una conversación constructiva o petición formal a las administraciones correspondientes en cada caso.
Estas administraciones, a su vez, deben iniciar una reflexión sobre proyectos pasados, presentes, y sobre todo futuros, que puedan ser origen de dinámicas que puedan revertir esta situación poco a poco. Del mismo modo, sería muy apropiado que las empresas encargadas de estas instalaciones tuvieran en cuenta el ciclo de vida habitual y real de estos proyectos, reflexionando sobre su oferta de servicios, y minimizaran el impacto a largo plazo.
BAJO CERO
Aquella mañana, todavía bajo cero, me fui sin espectaculares fotos, pero sí con estas palabras que acabas de leer. Al final, para mi, la fotografía y la escritura tienen la misma misión: transmitir emociones. En este caso, las que me provocan estas señales abandonadas, estas señales olvidadas… estas señales basura.
¿Tú también conoces casos en tu zona? Te leo…

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Totalmente de acuerdo.
A menudo se encuentra uno con situaciones de ese tipo.
Mantenimiento.
Gracias, muchas gracias.
Ya sabes Ernesto, que las señales tienen una vida, pero lo bonito es la primera foto, luego casí la inmensa mayoría carecen del mas mínimo mantenimiento.
A veces se gasta mucho dinero sin ton ni son, solo por una foto política.
Desidia administrativa, ponen la mano, pillan la subvención y a correr
Sobre este tema se podrían escribir cientos de artículos, pero lo has sabido resumir a la perfección, Ernesto.
Mantenimiento. Es la clave para que todos esos recursos no se disuelvan bajo el sol y la lluvia. Aunque, como bien apuntas, a día de hoy gracias a la tecnología es totalmente prescindible.
El mejor ejemplo es la propia Montañas Vacías, una ruta sin señalizar que suma más ciclistas que si juntamos unas cuantas decenas de rutas «oficiales».
Lo dicho, has tocado fibra aquí. Es un temazo.
MV surgió también en parte por esa rabia contenida al ver lo que veía a mi alrededor… tenía que haber otra forma de hacer las cosas… y la hubo!! 😅😅😅
Como le oí decir a alguien hace muy poco, los mantenimientos no se pueden inaugurar…
Con lo bonitos que quedarían los titulares!! Jajaja!!
Que buen artículo, tus palabras reflejan la realidad de cualquier pueblo de España. Carteles basura, senderos que al año están cegados por la propia naturaleza, señales deterioradas…
Inauguración con foto, mantenimiento 0.
Así por toda nuestra geografía.
Excelente reflexión . Fiel reflejo de la realidad . Nunca pensé que lo que parecía una idea brillante acabará en basura . Y tampoco nunca pensé que la desidia y la vulgaridad se instalará en nuestros paisajes.
Creo que la única solución es ponerse en contacto con el concejal de cultura y/o deporte y pasarle esas fotos a ver si se conciencian. No se trata de dinero, se trata de interés.
Normalmente tendrían el argumentario bien preparado… se lo saben bien!!
Siempre hay que darles algo. Cuando «vendes» lo primero que hay que hacer es ponerse en el lugar del cliente. Tienes un proyecto cojonudo. Solo hay que saber venderlo a los ayuntamientos. Ellos lo pueden promocionar en sus webs y oficinas de turismo. Incluso podrían pedir subvenciones europeas o de las diputaciones para conservar el patrimonio natural. Te recomiendo preparés una presentación. Usa tus fotos, el apoyo al comercio local, el auge del turismo en el que se compagina deporte y naturaleza…hay mil cosas que poner encima de la mesa que le pueden interesar a un alcalde o concejal. Pero…no te olvides, SIEMPRE hay que enfocarlo hacia lo que ellos salen ganando con todo esto.
Ánimo!
Buenas Sergi!! Desde luego que MV es un proyecto cojonudo, y entre otras cosas, he entendido de que es así desde un inicio precisamente por no haber sido gestionado por ninguna administración. En este caso ha sido una única persona la que lo ha creado y lo mantiene sin mayor ruido ni vibración. Estoy seguro de que de no haber sido así, en manos de la administración MV no sería lo que es hoy… es una cuestión de intereses… por un lado ELLOS buscarían rentabilidad en algún aspecto a diferencia de su creador, que he interpretado que se inclina más por la sostenibilidad, el altruismo y la longevidad del proyecto. A mi entender son objetivos muy diferentes. Es una opinión personal. 😉
Ya lo hemos comentado muchas veces, Ernesto, desde la perspectiva de un humilde habitante de estas zonas abandonadas, duele mucho ver qué se colocan señales continuamente sin sentido útil, quizás como yo digo en plan irónico el nuevo político puede tener «uno o varios primos » que tienen empresa se algún tipo de materias y se ve en qué las nuevas señalizaciones cambian de color, formato e incluso de material y se colocan en el mismo lugar que las anteriores sin retirarla estás ultimas.
Quizás los gestores de esos recursos deberían pasarse por nuestro pueblos y hablar con las personas que los habitamos.
Menos trabajo de oficina y más trabajo de campo
Kilómetros, kilómetros, y más kilómetros, no hay otra opción… Aunque a veces pienso que lo saben de sobra… pero les mandaríamos demasiada faena y al tercer día se quedarían de nuevo en el despacho… jejeje…!! Abrazo enormeeee!!!
Me pregunto si no habrá una correlación entre la estabilidad política de un territorio y el volumen de señalítica…
Me suele dar la sensación de que los cambios en el poder suelen traer nuevas iniciativas (rutas también), en ocasiones más por deseo de mostrar acción política que por necesidad real, y cuando vienen los siguientes olvidan las de los anteriores e inventan otras nuevas.
MV es un buen ejemplo para mostrar que la señalítica hoy en día es prescindible.
Y si a eso le sumas el: «tenemos esta subvención de EU y tenemos que gastarla en X sí o sí antes de tal fecha, qué hacemossss!!», la mezcla ya es explosiva… como bien sabes!! Abrazo enorme!!!
La accesibilidad a aplicaciones móviles para la navegación, incluso con información añadida que interpreta el patrimonio, hace innecesaria la señalización física.
Estoy contigo Ernesto
Pero es más difícil de inaugurar y no cuesta tanto (sí, parece que el hecho de que sea barato es un inconveniente, sí…!!).
Ya sabemos que lo importante es inaugurar, no interesa mantener, cuidar o conservar. Que pena de clase política 😪
Si, yo creo que “no amamos nuestro país” es entre otras, una de las cosas que nos diferencia de otros países, no le queremos y por tanto lo maltratamos de múltiples maneras (rutas abandonadas, basura, feísmo, pintadas, destrucción de lo antiguo, etc)
Completamente de acuerdo, tambien podría ser falta de coordinación entre las distintas administraciones, cayendo en el olvido o incluso la ignorancia.
Hace años que hice esta reflexión al hasta ahora consejero de Medio Ambiente y Turismo. Su silencio fue la respuesta. Mi artículo de opinión en el Diario de Teruel sobre el estado de la vía verde reflejaba esas mismas palabras: “mantenimiento, mantenimiento, mantenimiento”. No olvidéis aquel plan impulsado por el Gobierno de España donde algunos carteles valían más que la obra que se iba a ejecutar en el pueblo.
Al final lo saben de sobra… hablan con mucha gente al cabo del día y no son tontos… como he dicho, no les achaco mala intención… su dedicación no está en duda (es mi opinión), pero hay asuntos que se les escapan… por eso hay que seguir siendo insistentes y pesados con artículos como el tuyo o este, y seguir «plantando semillitas», no?
Por cierto, si pudieras enviarme tu artículo del D.deTeruel te lo agradecería un montón!!
Abrazo enorme David!!
Mantenimiento sí. Pero también inversión en el material adecuado y un diseño pensado para perdurar. Lo digo por experiencia, trabajo en el ramo. Hemos diseñado y producido carteles y señalética que llevan casi como el primer día desde… ¡¡2007!! 🙂 Eso sí, con relativa frecuencia nos quedamos fuera de concursos por una oferta que no es siempre la más económica :(.
Toté!! Una alegría leerte!! Y una alegría conocer opiniones desde dentro, creo que es necesario conocer todas las perspectivas!! Estoy de acuerdo contigo, veo señales por ahí que llevan media vida y ahí siguen… entiendo que os quedéis fuera a veces, tiene que haber precios de risa en algunos concursos, y luego pasa lo que pasa!! Qué pena…
Abrazo enorme, espero que estés bien!!
Gracias por la reflexión Ernesto, una visión del tema desconocida para mí y que no hace sino confirmar el tipo de personas que nos gobiernan.
Por desgracia es la realidad en la que vivimos. Artículo de prensa en la inauguración, medallitas para todos y al día siguiente en el saco del olvido.
Hace pocos meses una falta de mantenimiento de una estructura ha causado la muerte de varias chicas de menos de veinte años al derrumbarse un puente costero. Después de esta tragedia la administración se dedica a cercar y prohibir la entrada a lugares “potencialmente peligrosos”.
Un ejemplo más de la importancia de que mantener la infraestructura en condiciones es una cuestión no sólo de moralidad y estética, sino de seguridad.
Enhorabuena por tus palabras, y gracias al resto de participantes por todos estos comentarios.
Señales, señales y más señales.
En la sierra de Cuenca ( es el ejemplo que mejor conozco ) estamos igual o peor.
Hace ya unos 10-12 años, la administración señalizó una ruta circular entre varios pueblos ( seguro que con la mejor intención posible ), pero las señales físicas a los 2 años como mucho estaban por el suelo, rotas o descoloridas. Ilegibles.
Mantenimiento 0, ahora mismo sería mejor retirarlas todas.
Opino que no hace falta llenar el monte de carteles; pues una Sabina seguirá siendo sabia aunque no le pongamos el cartelito.
Un mirador, una teinada de piedra seca seguirá teniendo el mismo valor con o sin cartel.
Y los ríos que pasan por una zona seguirán siendo los más limpios de Europa sin carteles.
Quizás lo único que nos falta es preguntar más al paisano ( a las pastoras, a las familias que abren todas las mañanas el bar, a los señores que abren la tienda del pueblo o a los panaderos en furgoneta ).
Incluido no siendo nativos estarán encantados de responder algunas de nuestras cuestiones.
Totalmente de acuerdo, César… Además… con lo bien que vendrían esos mismos miles de euros que se han empleado en señales potencialmente podridas para potenciar e impulsar precisamente esos negocios que mencionas… que los que gestionan la tienda, el bar, la panadería o la ganadería, no tuvieran que hacer malabares para cuadrar números al final del mes… ellos sí que son necesarios…!!
Un clásico en el modus operandi de la administración: partida presupuestaria para X olvidándose del mantenimiento. Llevándolo al extremo se ha dado un caso hace escasos meses de la muerte de 6 chicas de menos de 20 años al desplomarse una pasarela de madera en un acantilado de la costa cántabra. Una pasarela de madera que llevaba años siendo arreciada por el mar y los temporales y que nadie se preocupó de revisar su estado.
Como suele pasar después de una tragedia de esta magnitud, la búsqueda de los “responsables “ se convierte en un proceso turbio e injusto.
Gracias Isra, por el comentario valiente y necesario… la desgracia de Santander es el triste aval de que algo tiene que cambiar. Ya no hablamos de basura, o incluso de perderse en un camino, hablamos de vidas humanas. Espero que no se mire hacia otro lado y se acaben depurando responsabilidades, pero también procedimientos. Ojalá esto suponga un antes y un después y al menos siente cierta «jurisprudencia», sino judicial al menos procedimental…
Abrazo enorme desde Teruel!!